I have been in a city where the wind smells like chocolate.
Y donde todo, absolutamente todo, está construido con ladrillos rojos.
Sophie e Iris, en el centro de Brugge,
al final, donde el puente, había un mercado
de antigüedades. Thomas, el chico que nos
hizo un poco de guía, estaba fascinado
por los trabucos y las espadas.
Iris buscaba cámaras, Sophie cosas con
estampados de flores, y yo cajas de lata.
Por lo que se podía entrever entre las ventanas de las casas, la gente de Brugge (Bruggianos?) tienen buen estilo, o eso es almenos lo que a mi me parece, a la hora
de decorar. Esta casa la estaban reconstruyendo y nos
pudimos colar en un par de sus habitaciones, los paños,
preciosos, dorados, aún estaban puestos.
Sophie con mi bufanda, aún sigue sorprendiéndome su cara, sus facciones y sus pecas.
Si en Holanda por lo general lo que predomina son las tiendas de zapatos, aquí en Brugge eran las tiendas de chocolate, bombones, piruletas, mazapanes, caramelos, frutos secos y.. Y vas perdiendo la nariz por el camino, y en el próximo escaparate te encuentras los ojos, que se te habían escapado ya, seducidos por los colores y las manos ya no aguantan más el placer de descubrir nuevas texturas, y te quedas sin cuerpo pero el alma se te hincha.

BLOEMENGEUR, WINDEWENSEN, EN JONGZIJN
ResponderEliminarReizen, en eigenteids ontdekken, terug naar
mog een keer meebeleven..