lunes, 27 de septiembre de 2010

Julio

Ayer conocí a Julio. Dimos un paseo por Delfshaven y nos invitamos a unas cervezas en el balcón del bar aquel, que cuelga por encima del agua. Como podéis ver en la foto está cubierta por lentejuelas verdes, y latas y bolsas de plástico. Pero aún así, el rinconcito tiene su encanto. Y el bar por dentro, muy auténtico. Y sirven cacahuetes!

Hablamos mucho, me explicó su vida, digna de un documental o un guión de Pedro Almodóvar. La verdad es que nos caimos muy bien al instante, cosa que tenía miedo que pasara al revés, como aquella vez que conocí a la chica que hacía de aupair, que fue un fracaso...

Después de la charla y bastantes cervezas nos animamos a ir a cenar porai. En principio quería llevarlo a degustar medusa a un chino de verdad, pero nos caía muy lejos y él no tenía aún la bici. Al final acabamos en un Africano que está en la Nieuwe Binneweg (dejarme que repita otra vez, mi barrio lo tiene todo!!!). Bebimos cerveza de coco y mango y nos decidimos por un menú party, o algo así se llamaba, que constaba con diferentes bocados. Vale, mejor lo llamo menú degustación. Como decía, había un poco de todo.. diferentes carnes, pescado, un puré de lentejas.. y no recuerdo muy bien que más. Había algo que picaba la vida, pero no llegamos a descubrir qué. Y yo me estoy acostumbrando al picante.. Lo gracioso es que estaba servido todo en una plata muy grande de cerámica, y se comía al estilo africano, con la mano y con ayuda de un tipo de pan muy fino, como un crepe, y de sabor... como salado-amargo, se iba cogiendo cada cosa.

Acabamos la noche en un bar, Rotown, donde normalmente hay conciertos. Esa noche no, pero sí estaba el camarero aquel que tiene algo, quizás el pelo, por el cual le hemos puesto el mote de pelochampiñón (Julio) o pelocucuruchodehelado (de pistacho claro, Maite).


Después de camino a casa nos caimos muy lentamente con la bici, yo conducía sí... y esque aún no me acostumbrado a esquivar lós railes del tranvía, les tengo un pánico...


Quedamos en ir al mercado el sábado.

El mercado, que es enorme, está al lado de la Biblioteca y de la estación Rotterdam Blaak. Él ya vino con su nueva bici, preciosa, super retro, a la cual le ha puesto por nombre Martin. A la mía dice que le pega Merche, pero me niego a llamar así a mi bici. Necesita un nombre que contenga alguna que otra e, o m y que sea verde. Madeleine?

El día del mercado fue un festival! No nos privamos de nada. Tras unas buenas compras, justo lo que necesitábamos (él un edredon, y yo cubiertos para el piso) y algún que otro capricho como un platenspeler (para los LP's) nos zampamos: dos panes turcos cubiertos de semillas de sésamo (como los que comí este verano en Istambul), una porción de pastel de chocolate, un par de higos, dos papayas, kibbeling, haring, e incluso mejillones al laurel! Bien pancha contenta nos quedamos... ñam!

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