No es de noche así que abro la destartalada verja sin temor a que el ruido despierte a nadie.La placa de metal que se colgó hace años para que pudiera escaparse el perro de entonces amenaza con descolgarse de un día para el otro, aunque un alambre verde ya muy pelado intenta impedirlo. La verja verde que se viste de hojas de tonos rojizos y dorados en otoño me da la bienvenida con su estremecedor ruido. Otra que me da la bienvenida es Dropi. Le gusta sentarse y observar la calle desde lo alto de la columna que está a la derecha, bajo el gran pino lleno de piñas, y claro está, ladrar de vez en cuando, lo que es normal en una perra. A la izquierda el tamarindo. Corro rampa arriba. De reojo veo las grandes macetas y los azulejos de Túnez pegados a la pared. Entre la seca Wisteria llego a ver al gato Miau chau que viene a recibirme perezosamente. Mientras la perra (chuki mumi pupi! Le grito)se me mete entre mis piernas casi haciéndome perder el equilibrio, llego al final de la cuesta. Compruebo que hay, como de costumbre, algún cactus caído allí donde Dropi se suele tumbar para resguardarse del Sol, entre de otros lugares del muy bien cuidado jardín (Bravo por el jardinero!) y.. y que la higuera ha crecido por lo menos un palmo desde que me fui!
Mi moto azul al lado de la sofisticada Vespa blanca de Oriol sigue aparcada al lado del muro de ladrillo rojo, y me pregunto si mi madre la habrá vuelto a coger. Tampoco están las flores amarillas a las que me gusta hacer fotos. El jazmín va ganando terreno a la pérgola de madera, también la planta de flores fucsias (qué pensará mi madre al ver que no recuerdo la mayoría de los nombres de las plantas que ella tanto ama?). La mesa y los bancos están más desteñidos que nunca. Me gusta tanto este rincón de la casa donde nos reunimos para hacer el vermut los primeros domingos de sol! Y qué decir del backround, el banco azul, la descuidad barbacoa, hotel de arañas y otros bichos.. y las capuchinas naranjas y el olivo y el limonero.. Le echo una rápida ojeada a la parte trasera de la casa. Siguen ahí los árboles frutales y el olor a gallina. Y hay ropa colgada. Le toca el turno a la parte delantera. La piscina, como no, impecable, agua clara.. Veo las flores nuevas en el sito que ocupaban antes las petunias. No puedo aguantarme las ganas y entro a casa. En esta familia es normal tener las puertas abiertas así que no me hace falta tener ninguna llave. El olor a casa, mi casa, me envuelve! Hay las chanclas de Uri a los pies de la escalera. Los ojos me van tan rápidos que no puedo fijarme en todo a la vez. La cocina azul añil, qué espacio! Tengo que dar la vuelta a la mesa de pino barnizada en blanco que tanto le gusta a mama. Veo que paps ha ido al sorli, que hay una torre de fruta de verano sobre la repisa. Y.. un bizcocho que parece una montaña! No puedo resistirme y corto un trocito, así que no se note mucho.. no vaya a ser que sea para tomar el té con las vecinas! La mesita verde del salón está repleta de revistas (magazines y ep, esas que salen los domingos) y periódicos. Qué ganas de leerlos! Aquí El País vale 2 euros y se encuentra solo en algunos kioscos especializados. La mesa de estudio está también completa. El portátil y carpesanos, muchos! Parece la mesa de un ministro! Vale no lo puedo resistir e incluso abro la puerta del garaje. La cortina naranja, esa hecha con lo que fue el mantel de ‘’la mesa redonda’’, ondea tranquilamente. Antes que ascender al primer piso tengo que ver la entrada, el desorden de zapatos y los nuevos animalillos, un burro, una oveja y gallinas!
Mi moto azul al lado de la sofisticada Vespa blanca de Oriol sigue aparcada al lado del muro de ladrillo rojo, y me pregunto si mi madre la habrá vuelto a coger. Tampoco están las flores amarillas a las que me gusta hacer fotos. El jazmín va ganando terreno a la pérgola de madera, también la planta de flores fucsias (qué pensará mi madre al ver que no recuerdo la mayoría de los nombres de las plantas que ella tanto ama?). La mesa y los bancos están más desteñidos que nunca. Me gusta tanto este rincón de la casa donde nos reunimos para hacer el vermut los primeros domingos de sol! Y qué decir del backround, el banco azul, la descuidad barbacoa, hotel de arañas y otros bichos.. y las capuchinas naranjas y el olivo y el limonero.. Le echo una rápida ojeada a la parte trasera de la casa. Siguen ahí los árboles frutales y el olor a gallina. Y hay ropa colgada. Le toca el turno a la parte delantera. La piscina, como no, impecable, agua clara.. Veo las flores nuevas en el sito que ocupaban antes las petunias. No puedo aguantarme las ganas y entro a casa. En esta familia es normal tener las puertas abiertas así que no me hace falta tener ninguna llave. El olor a casa, mi casa, me envuelve! Hay las chanclas de Uri a los pies de la escalera. Los ojos me van tan rápidos que no puedo fijarme en todo a la vez. La cocina azul añil, qué espacio! Tengo que dar la vuelta a la mesa de pino barnizada en blanco que tanto le gusta a mama. Veo que paps ha ido al sorli, que hay una torre de fruta de verano sobre la repisa. Y.. un bizcocho que parece una montaña! No puedo resistirme y corto un trocito, así que no se note mucho.. no vaya a ser que sea para tomar el té con las vecinas! La mesita verde del salón está repleta de revistas (magazines y ep, esas que salen los domingos) y periódicos. Qué ganas de leerlos! Aquí El País vale 2 euros y se encuentra solo en algunos kioscos especializados. La mesa de estudio está también completa. El portátil y carpesanos, muchos! Parece la mesa de un ministro! Vale no lo puedo resistir e incluso abro la puerta del garaje. La cortina naranja, esa hecha con lo que fue el mantel de ‘’la mesa redonda’’, ondea tranquilamente. Antes que ascender al primer piso tengo que ver la entrada, el desorden de zapatos y los nuevos animalillos, un burro, una oveja y gallinas!
Oriol estará durmiendo después de una noche de juerga. Para mi él sigue durmiendo en su cama que está en la parte más alta de la casa, paralela a mi antigua habitación. Bueno ahora antiguas ya tengo dos! Pondremos que sí, que está arriba durmiendo.. así puedo entrar a ‘’mi habitación’’ con vistas al bosque y si apuramos, al pueblo. Que vacía, no dejé casi nada! Pongo un vinilo y suena Dogtown de Pétula Clark. Dejo que suene y me voy corriendo a vuestra habitación. Qué fresca! Como siempre! Sábanas blancas, la ventana medio abierta y la persiana bajada. Mi cuarto de baño! Mi cuarto de baño naranja! Aún está allí pintado en acuarela sobre los azulejos de flores también naranjas y negras (que tanto odiaba antes y tanto me gustan ahora ya) lo que pinté la penúltima noche que pasé en casa... Just listen to the music of the traffic in the city…of the Ha pasado ya el verano…. You can always go downtown!
Podría utilizar mil detalles de la casa. Los tengo tan interiorizados. El gato dorado que es un pisapapeles, la colección de gatos improvisada por ma ahí en la nueva escalera,los imanes con la forma de ‘’happy face’’ en la nevera, el candelabro que imita a un arbusto, las velas amarilla del Aspronis encima de la ‘’llar de foc’’, el ¿guardador del rollo de papel de wáter? (no sé cómo se llama) hecho a mano y decorado con un paisaje otoñal, que compramos en una feria de artesanía en Girona, el cuadro de un platanero (a saber si de la Devesa o del mercat de dintre de Blanes), el cacharro amarillo de Drop, la cesta de los periódicos viejos, el póster del pollo sin plumas, el mueble de los cien cajones, …
No tengo tiempo de ver el despacho del pa ni la habitación de la ‘’nueva plancha’’, ni el viejo salón, pues oigo el ruido del Micra! Que fuerte aún reconozco el sonido del coche! Bajo corriendo la escalera, oigo el repicar de la campanita que compramos en las Azores que avisa que llegáis. Madre llega recién de su clase de yoga y detrás suyo padre con la bolsa donde lleva los cuatro periódicos que devorarán esta noche, después de cenar tortilla de patatas y ensalada del huerto (aliñada con aceite de oliva y vinagre balsámico,claro, y a petición de el hermano, salteada con pipas de calabaza). Y seguramente luego incluso jugarán a la dama negra, bueno me añado.. qué ganas de ganaros a todos!
Y me pongo a llorar, hace más de dos meses que no estábamos los cuatro juntos, más de dos meses que no os veía (si más no en carne y hueso).. y me siento feliz, muy feliz y me siento otra vez, aunque sea por poco tiempo, como la niña del año pasado.. sin olvidar claro que solo es una visita y que por ello tengo que aprovechar cada momento, y no olvidar que he empezado algo en Holanda que también tengo que aprovechar..
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